Este es mi primer artículo y es el que le dá el nombre a esta publicación. Me refiero, por si no se han dado cuenta en el título, a la píldora del día después, recientemente prohíbida su entrega popular en los servicios públicos de salud por el tribunal constitucional.
Esta decisión no se trata de un aspecto técnico sobre el debate de si es abortiva o no, ya que también se prohibe la famosa "T" de cobre repartida por varias década en nuestro país, y por otro lado no se prohibe su comercialización en farmacias; esto último me parece deprimente, es decir, prohiben el acceso a las personas de más bajos recursos que no tienen los medios para conseguirlas; por medios no me refiero solamente al dinero sino que también a un aspecto cultural. Sin embargo quienes sí tienen los medios lo pueden hacer sin problemas. ¿Porqué entonces la decisición? resulta difícil saberlo, sólo entiendo que es desigual.
No puedo sino repudiar esta decisión y esperar que se resuelva eliminar esta medida. Porque de todos modos sólo debemos preocuparnos por una cosa, independientemente de la situación o pensamiento que defendamos, simplemente entregar igualdad de oportunidades y libre elección a todas las personas.


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